http://fr.euronews.com/ La crisis económica y financiera derroca gobiernos en toda Europa. Holanda no es una excepción. El drama lo han provocado los partidos, enfrentándose por las medidas de austeridad. El gobierno saliente sube la edad de jubilación y el IVA, y los holandeses protestan.
Acompañamos a Danny Blankespoor en una de sus últimas jornadas de trabajo en una obra de Rotterdam. Le han comunicado su despido y está preocupado, tiene dos hijos que todavía van al colegio y quiere seguir viviendo y trabajando en la región de Rotterdam, su casa. "Mi situación es que me han despedido, me quedan seis semanas de trabajo, y después estaré en el paro. Hay que hacer algo, con todo, no podemos seguir así... Volver a nuestra moneda, el florín, me parece buena idea."
Su amigo Folkert de Hoop pasó por la misma situación hace cuatro años, cuando se empezó a notar la crisis en Holanda. Su primera reacción fue de pánico. Pero después montó un negocio. Dice que así tiene más libertad, siendo su propio jefe puede coger una semana libre cuando quiera y negociar el precio de su trabajo. Pero ahora, incluso para Folkert, la situación se está poniendo difícil. "Es muy difícil encontrar trabajo aquí, en Holanda, ahora. Vengo del norte, a doscientos cuarenta kilómetros de aquí. No estoy contento, la edad a la que tenemos que dejar de trabajar es a los 67, en Grecia es a los 55. Quizás sea bueno para la eurozona separar a los países pobres y a los ricos, para conseguir mejores resultados, porque ahora los países ricos van cayendo poco a poco y no es bueno."
El 15 por ciento de los edificios de oficinas están vacíos y en algunas regiones incluso uno de cada dos. El boom del sector de la construcción es un problema "muy holandés". Las ventajas fiscales de las hipotecas atrajeron a muchas familias al mercado inmobiliario. Muchos holandeses creyeron estar en una espiral de alza de precios. Pero ahora, la burbuja ha estallado y el valor ha caído. Su deuda privada es récord en Europa. En lo más alto de la burbuja, una pesimista predicción dio la alarma: el déficit presupuestario podría estar fuera de control, incluso en Holanda. El partido de centro derecha en el gobierno reaccionó inmediatamente con duros recortes que tuvieron un coste político: una grave crisis. El gobierno dimite pero las medidas ya están en marcha. El Ministro de Finanzas, Jan Kees de Jager, nos enseña orgulloso su cartera, que contiene recortes por valor de doce mil millones de euros. "Llevamos a cabo medidas de austeridad, lo necesario para mostrar al mundo, a todas las partes del mundo, que Holanda sigue siendo un país austero."
En el puerto de Rotterdam conocemos a John de Waard, capitán de barco en el paro. Su hija, Stephanie obtendrá su licencia para manejar grandes embarcaciones este año, continuando con la tradición familiar. Una corriente contra la moneda única recorre Holanda. Tanto la extrema derecha como la extrema izquierda presionan a los electores para que apoyen su euroescepticismo. Padre e hija son miembros del partido socialista holandés y culpan al euro de los problemas económicos a los que se enfrentan actualmente. "La razón de que estemos en crisis es obviamente el haber entrado en el euro. Hoy, Holanda ayuda a todos esos otros países, entre ellos Grecia, y es obvio que estamos pagando mucho por ellos. Es algo muy malo para nuestro país y por eso estamos en crisis", afirma John.
Él y su hija reciben unos 700 euros al mes cada uno, él de los subsidios y ella, en parte, de su trabajo conduciendo pequeñas embarcaciones. Son sueldos muy bajos si los comparamos con los precios holandeses. A principos de julio notarán los efectos del paquete de austeridad. Viven bajo el mismo techo, con lo cual sus beneficios sociales van a cambiar, lo que significará menos dinero.
John vive rodeado de imágenes de sus barcos. Pero las noticias interrumpen siempre sus recuerdos de los "buenos tiempos": los impuestos suben, también la edad de jubilación, la luz y el gas son cada vez más caros, y el coste de la asistencia sanitaria también. "Las contribuciones individuales, al sistema de salud y otros, van a subir mucho. Ahora pago 246 euros al mes, y va a subir hasta los 400. Por esta razón cada vez más gente va a los comedores sociales. Acabaremos todos allí. Los jóvenes no pueden conseguir dinero en el banco. Estamos acabando con los pequeños emprendedores, con sus pequeños barcos, y finalmente sólo quedarán los barcos grandes y caros. Nosotros tuvimos suerte, la oportunidad de montar nuestro negocio, pero ahora ni siquiera te dan crédito para comprar una casa."
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